Que hacer cuando tu hijo no quiere estar conmigo

Que hacer cuando tu hijo no quiere estar conmigo

Cuando su hijo no quiere vivir con usted

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La separación y el divorcio pueden ser difíciles para los niños y los padres. Si su hijo anuncia que quiere vivir con su ex, puede provocar una mezcla de emociones, incluso si el anuncio no es una sorpresa total.
Tendrá que tener en cuenta los aspectos emocionales y prácticos de un nuevo acuerdo de convivencia al planificar una discusión con su hijo (y su ex). A continuación, le indicamos lo que debe y no debe tener en cuenta al hablar del cambio de residencia con su hijo.
Antes de decidir si es el momento adecuado para hacer un cambio, debe entablar una conversación significativa con su hijo sobre el acuerdo de custodia residencial de su familia. Estos son algunos consejos que le ayudarán a mantener una conversación productiva con ellos:

Mi hijo adolescente no quiere vivir conmigo

¿El comportamiento de tu hijo te hace sentir fuera de control? ¿Te encuentras caminando sobre cáscaras de huevo para no “hacerlo estallar”? Puede que sea tu hijo de cinco años el que tiene rabietas y se porta mal, o quizás sea tu hijo adolescente el que se pelea contigo todo el tiempo.
Si tiene un hijo “problemático”, no está solo. Muchas familias luchan con niños difíciles y maleducados que actúan como si nada les importara, lo que a su vez le hace sentirse desconcertado y perdido. La mayoría de las noches pierde el sueño preguntándose: “¿Cómo ha llegado mi familia hasta aquí? ¿Qué está pasando y cómo podemos cambiar las cosas para que nuestras vidas no sean una zona de batalla?”.
Aunque hay muchas técnicas útiles que los padres pueden utilizar con sus hijos -de hecho, Empowering Parents está lleno de artículos que le ayudarán a ser un padre más eficaz-, hoy me gustaría ver este problema desde un ángulo ligeramente diferente. Así que demos un paso atrás y veamos el panorama general: ¿Qué ocurre realmente cuando un niño se comporta de forma crónica en una familia y toda la atención se centra en él? ¿Y cómo pueden los padres cambiar esta situación?

Mi hijo no quiere estar conmigo

Los niños expresan su resistencia a quedarse con el otro progenitor de diferentes maneras. Un niño menor de cinco años puede mostrarse pegajoso, llorar, gritar o fingir estar enfermo. Los niños mayores pueden volverse retraídos, mostrar desinterés o simplemente ser francos y decir: “No quiero ir”.
Si la resistencia de tu hijo a ir a casa de su otro progenitor es algo puntual, probablemente no sea tan importante. Sin embargo, cuando ocurre a menudo, puedes sentirte frustrado, herido o conmocionado. También es molesto para el niño y para el otro progenitor (aunque su malestar puede deberse a razones diferentes a las tuyas).
Sea cual sea el motivo de la resistencia de tu hijo -y los posibles motivos son numerosos-, no significa necesariamente que tengas que hacer cambios en tu rutina establecida. Tampoco significa que su hijo no le quiera o no le desee en su vida. A veces los niños se preocupan por el padre que dejan atrás.
Tu hijo necesita sentir que se le escucha y que se entienden sus preocupaciones. Esto significa que respuestas como “tienes que irte”, o “papá/mamá se enfadará si no te vas”, o “tu papá/mamá se enfadará conmigo”, así como el uso de sobornos o amenazas, pueden ser inútiles.

Mi hija no quiere verme más

Y entonces ocurre: la mecha salta. En un momento de absoluta derrota, te quedas gritando las mismas demandas que habías pedido con calma hace unos minutos. La energía se dispara y todos quedan frustrados y desanimados.
Sin embargo, si quieres controlar la falta de respuesta de tu hijo, lo primero que tienes que hacer es averiguar POR QUÉ NO te escucha. La mayoría de las veces, su falta de respuesta es un síntoma, no el problema real.
(Antes de seguir adelante, asegúrese de haber descartado cualquier posible problema médico que pudiera estar afectando a la audición o la comprensión de su hijo. Si está seguro de que los oídos de su hijo funcionan perfectamente, siga leyendo).
Los niños de todas las edades -desde los más pequeños hasta los adolescentes- tienen una necesidad imperiosa de poder.    Cuando los niños no tienen la oportunidad de ejercer su poder de forma positiva -elegir la ropa que se va a poner, hacer el menú de la cena, elegir el juego que se va a jugar, etc.- ejercerán su poder de forma negativa.
No estoy sugiriendo que les dejes tomar todas las decisiones. Sin embargo, poniendo en práctica algunas técnicas de crianza positiva fáciles de aprender, puedes dar a tus hijos el poder dentro de tus límites. De este modo, la cooperación de tus hijos mejorará y se acabará el temido ciclo de repetir – recordar – repetir – recordar.

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